Relato de una sentencia

La palabra “justicia” (en latín, iustitia) significa “lo justo”. La primera definición que figura en el Diccionario de la Real Academia Española habla del principio moral que lleva a dar a cada uno lo que le corresponde o pertenece. En un quinto puesto, aparece: “pena o castigo público” mientras que el sexto está ocupado por dos palabras: Poder Judicial.

En un juicio, el trabajo de un juez, de un Tribunal, es determinar si una persona cometió el delito del que se lo acusa. A esa certeza se llega a través de muchas pruebas, que pueden ir desde testigos que vieron lo que pasó hasta filmaciones, informes médicos, peritajes y lo que haya sido recolectado en la causa. La decisión del Tribunal tiene que estar siempre fundamentada, según indica el Código Procesal de la Nación. Si hay dudas o no hay pruebas, la absolución es el único camino.

——————————————————————————————————————

El 30 de abril de 2010, Feliciana Bilat denunció a su ex pareja NB, padre de sus hijas, por abusar de una de las chicas. Hizo un detalle pormenorizado de sus sospechas: que su hija salivaba objetos de la casa o de su cuerpo; que comía cabellos que encontraba en el suelo; que no quería que le limpiaran “ahí”; y que hacía tiempo que era muy agresiva. Lo que la llevó a hacer la denuncia fue un relato de la nena donde le había dicho que “le acariciaba el pito a papá”. Y agregó algo aún más terrible: dijo que cuando su hija tenía unos ochos meses detectó “olor a semen” en su ropa.

En la denuncia, afirmó que su médica pediatra había constatado heridas en la zona genital. Bilat manifestó que, en búsqueda de respuestas, asistió al Hospital Alvarez, donde le aseguraron que había indicios de abuso sexual y que debía denunciar la situación. También, mencionó que sus maestras en el jardín la habían alertado de la situación.

Al comienzo de la causa, al hombre se le dictó una falta de mérito. Luego, un sobreseimiento que ni siquiera el fiscal apeló. Para ese momento, Bilat no aparecía y los plazos estaban a punto de vencerse, lo que significaría el cierre de la causa. Su representante legal renunció para que otro asumiera y pudiera apelar, ya que él no podía comunicarse con la mujer. Ese movimiento permitió que la Cámara del Crimen revirtiera el sobreseimiento y meses después, la querella y el fiscal pidieron la elevación a juicio.

El 14 de julio de 2015, El Tribunal Oral en lo Criminal Nº17 absolvió a NB. Estaba acusado de “corrupción de menores”, un delito que en este caso tenía una pena de entre 10 y 15 años de cárcel. Hubo incidentes en la puerta de Lavalle 1171 y cientos de notas donde se acusaba a los jueces de cómplices de abuso, de corruptos y de machistas patriarcales. Incluso existió un graph en un canal de televisión donde se los tildaba de “pedófilos”. El fiscal Juan José Ghirimoldi no lo había acusado. La querella había pedido 10 años de prisión.

——————————————————————————————————————

Elizabeth Loftus es una psicóloga norteamericana que trabaja específicamente en el ámbito de la memoria humana. Fue llamada como especialista en muchísimos juicios para que de cuenta de cómo funciona la memoria y cómo, en muchísimas ocasiones, nos convencemos de un recuerdo. En su libro “Juicio a la memoria: testigos presenciales y falsos culpables”, Loftus hace un análisis de cómo la sociedad reacciona ante los posibles autores de un crimen: “las emociones que se despiertan al poner a un criminal a disposición de la justicia pueden encender pasiones violentas y, por tanto, socavar la razón. La parte más primitiva de nuestra mente pide venganza a gritos. No justicia, sino venganza; ojo por ojo, diente por diente, vida por vida. Así funciona el pensamiento de masas”.

En la sentencia que absolvió a NB, el juez Pablo Vega afirma que su labor no es la de “favorecer las emociones guiadas muy significativamente por la irracionalidad que emerge del dolor (por demás comprensible en supuestos semejantes)” sino que su trabajo debe guiarse “por la razón y por cardinales principios constitucionales que justamente impiden que me vea gobernado por una perspectiva emocional que me llevaría a distorsionar la realidad y a tergiversar los hechos”.

——————————————————————————————————————

Sin público y para cuidar la integridad de la niña, los únicos que asistieron a todas las audiencias del juicio fueron los jueces, la fiscalía, la defensa, la querella y la madre de Bilat. El debate comenzó con el testimonio de la mujer, que volvió a relatar lo sucedido: NB habría obligado a su hija a practicarle sexo oral y a tocarle su miembro. Sin embargo, en el alegato del abogado de Bilat, se acusó a NB de eyacularle en el cuerpo de la nena, algo que no se había mencionado hasta el momento.

La querella se basó, principalmente, en el testimonio de Bilat y en el de la perito en psiquiatría Virginia Berlinerblau, que sostuvo que había observado “signos de perturbación emocional compatibles con abuso sexual”. Desestimó los testimonios de otros peritos, a los que tildó de “defensistas” o “eclécticos” y advirtió que se intentó presentar a la madre como una persona “sin amor, rencorosa y manipuladora”.

En el voto del juez Vega, al que adhirieron sus colegas Juan Facundo Giudice Bravo y Alejandro Noceti Achaval, se contrastan cada una de las acusaciones que hizo Bilat con las pruebas recolectadas durante el juicio. Para comenzar, los ocho profesionales del Hospital Álvarez negaron tanto haber apreciado algún signo o indicio de un abuso sexual como haberle recomendado a Bilat que haga una denuncia al respecto.

Ni la psicóloga del colegio ni su maestra observaron alguna de las conductas que la denunciante dijo ver en su hija: ni ingesta de pelos, ni agresiones ni dolores. Tampoco lo constataron los peritos del Cuerpo Médico Forense en las entrevistas que tuvieron con la niña. Es más, lejos de tener algún tipo de repulsión hacia NB, tanto los profesionales como otros testigos aseguraron que la nena tenía sentimientos de amor y nostalgia con respecto a un padre que hacía tiempo no veía.

Se realizaron dos Juntas Médicas en la causa para establecer la posibilidad de un abuso sexual. Se analizó a la niña, se la entrevistó, se le preguntó, se exhibió entera la Cámara Gesell de la nena. En el juicio, hubo audiencias donde los peritos debatieron sobre las conclusiones y le explicaron a los jueces y a las partes como habían llegado a eso. Menos Berlinerblau, todos coincidieron en que no se podía realizar “con suficiente rigor científico, una estimación respecto a la verosimilitud de sus dichos”. Pero, incluso Berlinerblau (en la que se basó la querella para sostener su acusación) aceptó en el juicio y delante de todos que no podía afirmar que hubiera habido un abuso. Es más, la psicóloga del Cuerpo Médico Forense que realizó la Cámara Gesell aseguró en la audiencia: “todos estamos de acuerdo que con los elementos analizados no se podía ni negar ni afirmar el hecho denunciado”.

El juez Vega lo resumió: “cierto es que ninguno pudo afirmar el acaecimiento del suceso denunciado y la mayoría se inclinó por negar indicadores claros de abuso así como también negaron consistencia a los fragmentos de relato de la niña”. Y un dato más: el “olor a semen” que había sentido Bilat fue desmentido por ella misma cuando declaró: dijo que podía ser “el aroma de un producto para lavar la ropa que utilizaba”.

—————————————————————————————————————

Septiembre de 2016. En la audiencia ante la Cámara de Casación Penal, donde Bilat busca que se anule el juicio, el abogado de la Defensoría General de la Nación afirmó que la sentencia tiene “los estereotipos de una sociedad patriarcal que prefieren una mujer llorosa, que se quiebre en su relato y que no esté empoderada”. Con esto se refiere a una frase en particular de la sentencia, donde se compara el testimonio de Bilat con el del otra mujer que declaró.

Dicha declaración pudo apreciarse como impregnada de dolor y prácticamente invadida por el llanto; en franca contraposición a lo experimentado por María Feliciana Bilat, de cuyos ojos no vimos brotar siquiera una lágrima mientras contaba los horripilantes abusos que, según ella, B. le había practicado a su hija”, dice la cita completa de la sentencia. Una cita que ha sido recortada y criticada en los medios hasta por un juez que fue investigado por maltrato y acoso laboral y que renunció antes de que el Consejo de la Magistratura le iniciara un juicio político.

Más allá de la cita, el juicio oral y público lo que permite es que los jueces puedan observar, percibir y sacar una conclusión más allá de un relato. La valoración de un testigo engloba no sólo lo que dice sino cómo lo dice.

Criticó la querella también el examen el examen psicológico al que fue sometida Bilat en la instrucción y que el Tribunal citó en la sentencia. Una profesional consideró que presenta “un trastorno de personalidad histeroparanoide, con facetas en las que no se muestra tal cual es, con una sinceridad bastante dual, con fluctuaciones en su manera de mostrarse; no tiene habilidad para caer bien a los otros, no es auténtica, y no tiene empatía con el otro”.

Lamentablemente tiene que ver con estereotipos que todos nosotros tenemos metidos desde la cuna” dijo el abogado de Bilat en Casación. El objetivo de atacar la pericia y la utilización que hizo el Tribunal es porque habla también de una posible inducción: “teniendo en cuenta el trastorno de personalidad de la examinada, (…) es probable que la progenitora con su conducta haya incidido de manera no voluntaria en la niña”, cierra el informe.

—————————————————————————————————————

Nicolás Vargas, Director del área de capacitación de la Asociación Pensamiento Penal y Coordinador y docente de la Diplomatura en Derecho Procesal Penal y Litigación de la Universidad de Buenos Aires escribió un artículo sobre las pruebas en casos que involucran violencia de género. “Percibo que existe una tendencia a canalizar los conflictos centralmente por medio de la vía penal que es apoyada por algunos sectores feministas que muestran una injustificable y desmedida fe en un sistema penal que ha  sido pensado y diseñado por hombres y cuya nota distintiva es la violencia e irracionalidad aplicada casi exclusivamente a sectores marginales harto denunciada por la criminología crítica y organizaciones de derechos humanos. Esa fe desmedida e incomprensible en el derecho penal se ve acentuada por una necesidad de castigar como de a lugar aunque no haya pruebas suficientes para hacerlo, como si la sospecha justa fuese punible tal como dijera Pedro de Castro en su ‘Defensa de la Tortura’”, resumió.

En el caso de Bilat, son siete las contradicciones que marcan los jueces en su relato. Una de ellas es la denuncia por violencia de género que presentó contra NB (que fue sobreseído) pero que incluso su ex mejor amiga (la mujer que lloró) negó. No hubo médicos del Hospital Álvarez que le aconsejaran hacer una denuncia ni tampoco una advertencia de la pediatra de la nena sobre lesiones en su zona genital. Tampoco hubo testimonio más que el de la propia Bilat que dijera que la niña era violenta o que ingería pelos, algo que incluso fue negado por sus maestras y por los profesionales del Cuerpo Médico, que nunca la vieron hacer nada de eso.

Bilat acusó a uno de los peritos de forzar a su hija para que mintiera. Sin embargo, cuando estuvo en el juicio, nada le dijo ni le preguntó y ni siquiera intentó objetar su testimonio.

——————————————————————————————————————

El juez penal de Necochea Mario Juliano y Vargas en su trabajo “Violencia de género y estandar probatorio” sostienen: “el derecho penal de excepción, traducido en el recorte de derechos y garantías bajo la alegada excusa de la prosecución de fines legítimos, jamás arrojo resultados positivos y la experiencia demuestra que lejos de contribuir a los fines que proclama, son numerosas las víctimas que deja a su paso. La Argentina es prolífica en este sentido. No creemos, entonces, que el mejor camino para prevenir, sancionar y erradicar la violencia de género lo sea mediante un derecho penal de excepción, traducido en dudosos estándares probatorios”.

¿Vale lo mismo una condena sin certezas? ¿La sociedad quiere jueces que se sienten y sean máquinas de condenar? ¿Lo quiere para todos los delitos o sólo para algunos? ¿Quiere perpetuas para todos los ciudadanos o hay algunos que lo merecen más? Dos posturas se contraponen todos los días en medios de comunicación: justicia punitiva o mano dura vs jueces garantistas. Y depende de la causa, hasta se puede lograr un “mix” de ambas cosas. Inesperado pero posible, ya que son dos posturas que implican tantas cosas que, finalmente, quedan vacías de contenido. En el caso de Bilat, hay un poco de todo.

Organizaciones “progresistas”, personas que luchan por los derechos de las mujeres (totalmente necesarias en un mundo donde existe el techo de cristal y donde la desigualdad entre hombres y mujeres es evidente todos los días) exigen una condena ejemplar, una pena de prisión aún cuando no hay evidencias para ello.

¿Queremos condenas en casos de violencia de género, de abusos, de femicidios, a toda costa? ¿Aún si no hay pruebas suficientes? ¿No es acaso un desprestigio para todas las otras causas donde sí hay evidencias, dónde si se comprobó el hecho? El Poder Judicial está, lamentablemente, repleto de sentencias injustas. De causas mal investigadas. Muchos de sus integrantes no tienen (y no les interesa tener tampoco) una perspectiva de género. Esa lucha por un poder judicial mejor, por ministerios públicos mejores, no puede venir de la mano de condenas para todos. ¿En qué quedarían casos como el de Ángeles Rawson, Wanda Taddei, Mariela Leites Da Silva, Andrea Soledad Melo, Claudia Lorena Vargas? ¿En qué lugar quedarían las condenas fundamentadas, bien explicadas y con pruebas si valen lo mismo que una condena “porque sí”?

——————————————————————————————————————

Febrero de 2017. Pasaron cinco meses desde la audiencia en Casación. Los jueces Luis García, Horacio Dias y María Laura Garrigós de Rébori son los que tienen que decidir que sucede con la causa. Las opciones son claras: aceptar el planteo de Bilat o rechazarlo. Si optan por lo primero, deberían anular el juicio, tal como pidió la mujer y ordenar un nuevo debate. Si lo rechazan, quedaría firme la absolución de NB y a Feliciana Bilat sólo le quedaría una opción: la Corte Suprema.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s