Las mujeres tenemos la culpa

Todo surgió a partir de una nota en el portal “Infobae” dónde se recomendaban “9 estrategias para demostrar seguridad en un ambiente masculino” (borrada horas después). Los dibujos que acompañaban la publicación, totalmente machistas, resultaron ser “robados” de una página dónde se ironizaba sobre el tema.

Martín Tetaz fue uno de los consultados por Infobae y aseguró que la brecha salarial entre hombres y mujeres se explicaba en gran parte porque “no piden aumento”. Y recomendaba “rodearse más de hombres, preguntarles más a los hombres a la hora de negociar”. Al ser cuestionado, el economista reflotó una nota suya donde explicaba, según sus parámetros, la brecha salarial: “mi hipótesis es que la infra valorización del trabajo por parte de las mujeres obedece a una falla cognitiva llamada sesgo de representatividad”. ¿A qué se refiere Tetaz? Como las mujeres hablan entre ellas se crean una percepción sobre lo que deben ganar y eso las lleva a pedir menos plata.

Vamos por partes. Según el Ministerio de Trabajo de la Nación, durante el tercer trimestre de 2016, la brecha salarial creció en Argentina. Para ejemplificar, cuando una mujer cobra 100 pesos, un hombre cobra 129. Ese 29% está por encima del escala mundial, que estima la brecha en un 23,3%.

A eso hay que sumarle los mayores niveles de desempleo femenino y la inexistente consideración del trabajo doméstico que hacen las mujeres. Según el INDEC, nueve de cada diez dedica gran parte del día a cocinar, limpiar, cuidar niños y adultos mayores, lo que no se ve reflejado en ninguna política pública.

Como si fuera poco, también sufrimos los límites para acceder a puestos jerárquicos (el llamado “techo de cristal”) que se da no sólo en el ámbito privado sino también en el público. El factor maternidad incide muchísimo aunque también la mirada machista sobre el trabajo que “puede o no” hacer una mujer.

Como ejemplo, basta con mirar el gabinete de Mauricio Macri o la Corte Suprema. ¿Cuántas mujeres encuentran en esas estructuras de poder? Sin profundizar mucho más, según un relevamiento realizado por la Oficina de la Mujer, en Argentina hay 32% de mujeres camaristas dentro del Poder Judicial. Llamativo es que hay 64% de secretarias, el escalón previo a convertirse en juezas.

De acuerdo a otro informe elaborado por el Programa Especializado en Derechos del Trabajo del Ministerio Público Fiscal de la Nación, “el salario menor de las mujeres se explica porque las mismas acceden a puestos precarios, trabajos de poca calificación y son mayoritarias en los empleos de jornadas reducidas”.

Reducir la brecha salarial a un tema de poco carácter a la hora de hacer un reclamo no es sólo una visión sesgada sustentada por una sola investigación sino también negar una problemática que debe comenzar a solucionarse. Según ONU WOMEN, cuando el número de mujeres ocupadas aumenta, las economías crecen: “el aumento de la participación de las mujeres en la fuerza de trabajo (o una reducción de la disparidad) produce un crecimiento económico más rápido”. ¿Podremos llegar alguna vez a la igualdad salarial, aunque sea, si no hay políticas destinadas al empoderamiento económico de las mujeres?

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